Los sudaneses regresan a la devastada Jartum para reconstruirla en medio de la guerra y el miedo

La capital sudanesa, Jartum, es hoy el reflejo más visible de los casi dos años de guerra civil que devastan al país desde abril de 2023. La línea del frente atravesó la ciudad y la dejó reducida a escombros: edificios emblemáticos destruidos, hoteles convertidos en ruinas y calles llenas de autos calcinados y restos de violencia cotidiana. Aunque el Gobierno afirma haber recuperado el control y expresa su intención de reconstruir la capital, el trauma persiste entre la población, y quienes regresan lo hacen enfrentando un paisaje marcado por la destrucción y el miedo latente a un posible resurgimiento del conflicto.

Tres chicos rebuscan entre los escombros del centro de Jartum, buscando objetos que puedan revender, el 29 de octubre de 2025.

El enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas sudanesas (SAF), lideradas por Abdelfatah al Burhan, y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), comandadas por Mohamed Hamdan Dagalo, ha provocado una de las peores crisis humanitarias actuales. Naciones Unidas estima casi 12 millones de desplazados y cientos de miles de muertos, mientras crecen los temores de un genocidio en Darfur. Pese a que el Gobierno logró expulsar a las RSF de Jartum esta primavera, los ataques con drones que obligaron a cerrar el aeropuerto en octubre y noviembre muestran que la amenaza paramilitar sigue viva. Aun así, alrededor de un millón de personas han vuelto a la ciudad, intentando recuperar una normalidad que se escapa entre los escombros.

Entre quienes regresan están personas como Khalil Hariri, un guardia de seguridad que custodia los restos de un banco saqueado. Su relato resume la brutalidad que la población civil ha vivido: paramilitares apostados en azoteas con rifles de francotirador, saqueos de edificios enteros y ejecuciones a sangre fría. Hariri revive con dolor el asesinato de su compañero Mohamed, ejecutado por rezar mientras lo tenían atado. Las acusaciones de violaciones de derechos humanos pesan sobre ambos bandos, pero investigadores internacionales atribuyen a las RSF las masacres más graves y sistemáticas, especialmente contra poblaciones no árabes.

Los guardas Khalil Harari (izquierda) y Yousif Abdul, en el aparcamiento junto a un edificio bancario parcialmente incendiado.

A pocos metros, otras personas tratan de reconstruir fragmentos de su vida. Nafisa Souleyman, quien antes servía té en una calle concurrida del centro, hoy atiende a los pocos guardias que vigilan edificios en ruinas. Desde su pequeño puesto, observa casas perforadas por balas, pisos destruidos por cohetes y objetos personales abandonados. Entre ellos, un pasaporte infantil que ella custodia con la esperanza de devolverlo algún día a su familia. “Espero que siga vivo”, susurra. Sus palabras encapsulan la esencia de Jartum hoy: una ciudad atrapada entre el deseo de renacer y el peso insoportable de lo perdido.

Nafisa Souleyman, de 52 años, espera que los empresarios del centro de Jartum regresen pronto a su barrio para poder volver a venderles té.

Referencia:

Bastmeijer, J. (2025, 19 noviembre). Los sudaneses regresan a la devastada Jartum para reconstruirla en medio de la guerra y el miedo. El País. https://elpais.com/planeta-futuro/2025-11-19/los-sudaneses-regresan-a-una-devastada-jartum-para-reconstruirla-en-medio-de-la-guerra-y-el-miedo.html