
Después de la incursión militar de Estados Unidos en Venezuela, que terminó con la detención del presidente Nicolás Maduro, y los ataques contra Irán, el siguiente paso en la estrategia de Washington parece apuntar hacia Cuba. “Creo que tendré el honor de tomar Cuba”, declaró el presidente Donald Trump, evidenciando un giro más agresivo en su política exterior.
Desde el triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro, la relación entre Cuba y Estados Unidos ha estado marcada por la tensión y el conflicto, pasando por más de una decena de presidentes sin lograr una normalización plena. Sin embargo, a diferencia de sus antecesores, Trump ha sido el primero en plantear abiertamente la posibilidad de tomar el control de la isla, lo que representa una ruptura con la política tradicional con isla.
El mandatario estadounidense ha endurecido su discurso al afirmar que “está reteniendo a Cuba” y que pronto se llegará a un acuerdo o, de lo contrario, “harán lo que tengan que hacer”, dejando entrever la posibilidad de una acción más directa. Aunque señaló que la prioridad inmediata es Irán, sus declaraciones reflejan una estrategia más amplia de presión sobre la isla.
En los hechos, Estados Unidos ya ha comenzado a aplicar una política de presión sostenida. Desde enero, ha implementado lo que en la práctica funciona como un bloqueo petrolero, limitando el suministro de combustible hacia Cuba y agravando una crisis energética. Esta situación ha contribuido al colapso del sistema eléctrico, provocando apagones generalizados que han afectado a millones de personas en todo el país.
Fuente: The New York Times. (2026, 17 de marzo). Trump considera una intervención en Cuba mientras aumenta la presión sobre el gobierno de Díaz-Canel. https://www.nytimes.com/es/2026/03/17/espanol/america-latina/cuba-trump-intervencion.html