Estados-Unidos-y-rivales-evaluan-aumento-de-arsenales-nucleares-ante-escenario-multipolar

Se avecina una nueva carrera armamentista nuclear

Se perfila una nueva carrera armamentista nuclear, impulsada por el rápido crecimiento del arsenal chino y la inminente expiración del tratado Nuevo START entre Estados Unidos y Rusia.

Durante décadas, acuerdos de control nuclear contuvieron la rivalidad estratégica. Sin embargo, la falta de un reemplazo al Nuevo START altera ese frágil equilibrio.

Además, China emerge como un tercer actor decisivo. Su expansión nuclear avanza al ritmo más acelerado desde el final de la Guerra Fría.

Cuando Xi Jinping asumió el poder en 2012, China contaba con unas 240 ojivas. En contraste, Estados Unidos y Rusia mantenían límites mucho más altos.

Desde entonces, Pekín multiplicó su arsenal. Actualmente posee alrededor de 600 ojivas y podría superar las 1.000 antes de 2030, según estimaciones estadounidenses.

Aunque China proclama una política de “máxima moderación”, sus capacidades nucleares crecieron de forma cualitativa y cuantitativa en todos los dominios.

De hecho, ya puede atacar con armas nucleares desde aire, tierra y mar. Desfiles militares recientes exhibieron misiles de gran tamaño y alcance. Mientras tanto, Estados Unidos permaneció limitado por el Nuevo START. Por ello, Washington muestra escaso interés en prorrogar el tratado tras su vencimiento.

Rusia advirtió que el fin de las restricciones nucleares debe alarmar a la comunidad internacional. No obstante, Washington mantiene una postura ambigua. En paralelo, los estrategas estadounidenses temen un escenario de conflicto simultáneo con China y Rusia, incluso con coordinación entre ambos.

Ambos países profundizan su cooperación militar, intercambian tecnología sensible y realizan ejercicios conjuntos, incluidos vuelos de bombarderos nucleares. Además, la expansión nuclear china desafía supuestos históricos. Las fuerzas estadounidenses no fueron diseñadas para enfrentar una amenaza nuclear china equivalente.

Expertos señalan que China no solo amplía su arsenal, sino que lo diversifica y eleva su nivel de alerta operativa. Asimismo, Pekín desarrolla capacidades de “lanzamiento al aviso”, apoyadas en nuevos satélites y radares capaces de detectar ataques en minutos.

China también construyó extensos campos de silos y ensayó lanzamientos de largo alcance, reforzando su capacidad de represalia rápida. Sin embargo, los motivos de Xi Jinping siguen siendo debatidos. Algunos analistas apuntan a la búsqueda de una disuasión sólida y flexible.

Otros sugieren que Pekín busca opciones nucleares limitadas o simplemente consolidar su estatus como gran potencia global. Frente a este escenario, Estados Unidos debate su respuesta. Las propuestas van desde incrementos moderados hasta duplicar ampliamente el número de ojivas desplegadas.

Aun así, la modernización nuclear estadounidense avanza lentamente y enfrenta retrasos presupuestarios y técnicos significativos. En consecuencia, el proceso global de reducción nuclear se revierte. El mundo se aproxima a una competencia más compleja e impredecible que la Guerra Fría.

Referencia

The Economist. (2026, 4 febrero). Se avecina una nueva carrera armamentista nuclear. Infobae. https://www.infobae.com/economist/2026/02/04/se-avecina-una-nueva-carrera-armamentista-nuclear/