“El agua nos llega a las rodillas”: los peligros climáticos dejaron a millones de niños sin escuela en 2025.

Los peligros climáticos interrumpen la educación.

Los fenómenos climáticos extremos interrumpieron la escolarización de cerca de 171 millones de estudiantes durante 2025, aproximadamente uno de cada diez alumnos desde preescolar hasta secundaria, según UNICEF. Las tormentas fueron la principal causa, con 109 millones de estudiantes afectados, seguidas por inundaciones y olas de calor. Las consecuencias incluyeron suspensión de clases, daños en las escuelas, educación a distancia, reducción del tiempo de instrucción, menor asistencia y mayor riesgo de abandono. En Papúa Nueva Guinea, las inundaciones incluso vuelven insalubres las instalaciones escolares y obligan a estudiantes a perder clases.

Los países más pobres, los más afectados.

La crisis climática educativa afecta de manera desigual según las condiciones económicas de los países. Tres cuartas partes de los estudiantes afectados viven en países de ingresos bajos y medios-bajos, cuyos sistemas educativos suelen contar con menos recursos para mantener el aprendizaje durante emergencias. En Pakistán, las inundaciones monzónicas de agosto retrasaron el regreso a clases de más de 28 millones de estudiantes, mientras que en Egipto una tormenta de Khamsin provocó la suspensión nacional de actividades escolares durante un día y afectó también a más de 28 millones de alumnos.

Las niñas, las más vulnerables.

Las interrupciones educativas provocadas por fenómenos climáticos tienen consecuencias diferenciadas para las niñas, quienes presentan mayor probabilidad de abandonar la escuela. Cuando los centros educativos y las instalaciones sanitarias resultan dañados, las familias se desplazan o pierden ingresos, las niñas suelen asumir mayores responsabilidades de cuidado y recolección de agua. Estas cargas pueden limitar su regreso a las aulas incluso después de la reapertura escolar y aumentar el riesgo de matrimonio infantil. La emergencia climática, por tanto, no solo profundiza desigualdades educativas existentes, sino también brechas relacionadas con género, pobreza y acceso a oportunidades.

Consecuencias a largo plazo.

Las interrupciones escolares asociadas al clima pueden generar efectos que trascienden la emergencia inmediata. UNICEF estima que los estudiantes afectados en 2025 podrían perder acumulativamente al menos 200.000 millones de dólares en ingresos durante su vida, debido a la pérdida de aprendizaje y al abandono escolar. A nivel económico, estas consecuencias pueden reducir la productividad laboral, ralentizar el crecimiento y dificultar la reducción de la pobreza. Ante este escenario, UNICEF plantea que los gobiernos deben incrementar la inversión en infraestructura y sistemas educativos resilientes al clima, entendiendo la protección de la educación como una estrategia para garantizar oportunidades presentes y futuras.

Referencia

Organización de las Naciones Unidas. (2026, 10 de septiembre). “El agua nos llega a las rodillas”: los peligros climáticos dejaron a millones de niños sin escuela en 2025. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2026/09/1541889