La decisión de la opositora venezolana María Corina Machado de entregar la medalla del Premio Nobel de la Paz al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, provocó una reacción de rechazo casi unánime en Noruega, tanto en medios de comunicación como entre analistas y partidos políticos de distintos signos ideológicos. El gesto fue calificado como una falta de respeto al espíritu del premio y como un uso político de un reconocimiento que, para muchos, simboliza la defensa de la paz, la democracia y los derechos humanos. La polémica se intensificó por el contexto internacional, marcado por las tensiones entre Estados Unidos y Dinamarca a raíz de las amenazas de Trump sobre Groenlandia, lo que añade una dimensión geopolítica incómoda para los países nórdicos.
Desde la academia y el análisis político, el acto fue interpretado como una estrategia desesperada para ganar influencia ante Washington. Especialistas noruegos señalaron que, aunque Machado había insinuado previamente su intención de “compartir” el premio, la reacción negativa refleja una percepción generalizada de que el Nobel fue instrumentalizado con fines personales y políticos. La crítica central no se dirige únicamente al destinatario del gesto, sino al hecho de entregar el símbolo del premio al hombre más poderoso del mundo, alguien a quien muchos acusan de debilitar instituciones democráticas tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
Frente a la controversia, el Instituto y el Comité Noruego del Nobel optaron por una postura institucional y distante. Recordaron que el Premio Nobel de la Paz es intransferible y que, independientemente de lo que ocurra con la medalla física, el reconocimiento histórico permanece ligado exclusivamente a la persona galardonada. Si bien existen precedentes de laureados que han donado o vendido sus medallas con fines humanitarios, el comité subrayó que estos casos no son comparables con la entrega simbólica del premio a un líder político en activo y con enorme poder global.
La situación deja al descubierto una tensión de fondo: el contraste entre la razón por la que Machado fue premiada (su lucha por la democracia en Venezuela) y la imagen que proyecta al alinearse de forma tan directa con Trump. Para muchos observadores, el gesto no solo daña la credibilidad del premio, sino que también debilita la narrativa democrática de la propia oposición venezolana. En un escenario marcado por la incertidumbre política en Venezuela y por mensajes contradictorios desde la Casa Blanca, la entrega de la medalla parece haber generado más dudas que apoyos, tanto sobre el futuro del Nobel como sobre la estrategia y el liderazgo de Machado.
Referencia:
Camhaji, E. (2026, Enero 16). Indignación en Noruega por la decisión de María Corina Machado de entregar la medalla del Nobel a Trump. El País. https://elpais.com/internacional/2026-01-16/indignacion-en-noruega-por-la-decision-de-maria-corina-machado-de-entregar-la-medalla-del-nobel-a-trump.html#?rel=lom
