El Congreso peruano volvió a imponer su primacía sobre el Ejecutivo al destituir a José Jerí, apenas 130 días después de haberlo designado presidente interino. La moción de censura prosperó a solo dos meses de las elecciones generales, en medio de acusaciones por reuniones clandestinas con empresarios chinos y denuncias sobre presuntas contrataciones irregulares tras visitas al Palacio de Gobierno. Con su salida, Perú se encamina a nombrar al octavo presidente desde 2016 que no completará el mandato constitucional, confirmando una inestabilidad que los ciudadanos han terminado por normalizar.
La caída de Jerí responde tanto a los escándalos como al cálculo electoral. El mismo Parlamento que lo colocó en el poder tras destituir a Dina Boluarte optó ahora por tomar distancia en plena campaña, con numerosos legisladores buscando la reelección. Analistas sostienen que el país opera, en la práctica, bajo un parlamentarismo de facto, donde la figura de la vacancia ha ampliado el margen del Legislativo para forzar salidas presidenciales. El punto de inflexión suele ubicarse en 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski asumió con un Congreso dominado por Keiko Fujimori y Fuerza Popular, consolidando el poder congresal para poner y quitar mandatarios.

El problema es estructural: presidentes elegidos con bajo respaldo parlamentario y partidos débiles, más cercanos a coaliciones de intereses que a organizaciones programáticas. Casos como el de Pedro Castillo evidenciaron cómo se puede llegar al poder con porcentajes reducidos y sin capacidad real de construir mayorías estables. La consecuencia es una rotación acelerada de autoridades (incluidos ministros clave) que limita la formulación de políticas públicas y reduce la acción gubernamental a la mera administración de lo existente.
Paradójicamente, la economía ha mostrado resiliencia pese al vértigo político. En 2025, el país creció 3,4% y mantiene proyecciones favorables para 2026, apoyado en la estabilidad macroeconómica que ha garantizado la prolongada gestión de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva. En ocho semanas, los peruanos elegirán presidente y renovarán el Congreso bajo un esquema bicameral restaurado que reforzará el peso del Legislativo. La destitución de Jerí, más que alterar el proceso, parece haber sido absorbida por la propia lógica electoral de un sistema donde el Parlamento se ha consolidado como el actor dominante.

Referencia:
Raffo, F. (2026, Febrero 18). Perú se asoma una vez más al abismo con la caída de su séptimo presidente en una década. El País América. https://elpais.com/america/2026-02-18/peru-se-asoma-una-vez-mas-al-abismo-con-la-caida-de-su-septimo-presidente-en-una-decada.html
