El líder de Groenlandia a Trump: “Ya basta de fantasías sobre la anexión”

La tensión entre Estados Unidos y Dinamarca ha escalado tras las reiteradas declaraciones de Donald Trump sobre la necesidad de controlar Groenlandia por razones de “seguridad nacional”. Sus comentarios, que incluyeron bromas y alusiones a una posible anexión, han provocado una reacción firme tanto de Copenhague como de Nuuk, donde el primer ministro groenlandés ha exigido el fin de las presiones y ha rechazado cualquier comparación con otros escenarios de intervención estadounidense. El episodio ha puesto a Groenlandia en el centro de la geopolítica global, no por iniciativa propia, sino por la insistencia de Washington.

La dureza del discurso danés refleja un temor real: que Estados Unidos, aliado histórico y miembro de la OTAN, cruce una línea impensable al amenazar militarmente a otro socio de la Alianza. La advertencia de la primera ministra Mette Frederiksen (según la cual una intervención significaría, de facto, el fin de la OTAN) subraya la gravedad del momento y el riesgo de que se fracture el sistema de seguridad euroatlántico construido desde la Segunda Guerra Mundial. No es casual que los países nórdicos y bálticos hayan cerrado filas con Dinamarca, conscientes de que lo que está en juego va más allá de una isla.

Mette Frederiksen en Nuuk (Groenlandia)el pasado septiembre.

Frente a este escenario, la Unión Europea ha optado por una respuesta prudente, evitando condenar directamente a Trump y limitándose a reiterar principios generales como la inviolabilidad de las fronteras y la soberanía nacional. Este tono contrasta con la claridad de varios líderes europeos y evidencia las dificultades de Bruselas para confrontar abiertamente a Washington, incluso cuando las amenazas cuestionan el orden internacional basado en reglas. El debate sobre un posible refuerzo de la protección de Groenlandia dentro de la OTAN añade otra capa de complejidad: ¿cómo proteger un territorio de un aliado que, al mismo tiempo, es quien lo amenaza?

El trasfondo estratégico explica la intensidad del conflicto. Groenlandia es clave por su ubicación en el Ártico, su papel en los sistemas de defensa antimisiles y su riqueza en tierras raras, recursos cada vez más disputados. Sin embargo, para los líderes groenlandeses, el problema no es el diálogo sobre seguridad, sino el tono y la lógica de imposición. La crisis revela una erosión preocupante de las normas entre aliados y plantea una pregunta incómoda: si las amenazas sustituyen a la diplomacia incluso dentro de la OTAN, ¿qué queda del orden internacional que dice defenderse?

Referencia:

Sahuquillo, M. R. (2026, Enero 5). El líder de Groenlandia a Trump: “Ya basta de fantasías sobre la anexión.” El País. https://elpais.com/internacional/2026-01-05/el-lider-de-groenlandia-a-trump-ya-basta-de-fantasias-sobre-la-anexion.html