Varios países europeos están impulsando prohibiciones del uso de redes sociales para menores, en respuesta al creciente impacto negativo de estas plataformas en la salud mental infantil y adolescente. Francia ha avanzado con una ley que busca prohibir el acceso a redes sociales a menores de 15 años, mientras España propone un límite de 16 años, y otros países como Dinamarca, Italia, Grecia, Portugal, Austria y Reino Unido exploran medidas similares. Incluso la Comisión Europea ha mostrado apoyo a una “mayoría de edad digital”, inspirada en iniciativas como la ley australiana que fija el límite en 16 años. Este debate refleja una preocupación generalizada por el carácter adictivo, violento o manipulador del entorno digital.
Sin embargo, expertos y activistas cuestionan la viabilidad y eficacia de estas prohibiciones. Por un lado, se discute cómo verificar la edad de los usuarios sin vulnerar su privacidad, con propuestas como una identidad digital europea que permitiría confirmar la edad sin revelar datos personales. Por otro, críticos sostienen que estas medidas podrían ser simbólicas y no resolver los problemas estructurales de las plataformas, como los algoritmos diseñados para maximizar el tiempo de uso, el “scroll” infinito o la reproducción automática, que fomentan la adicción y la ansiedad más allá de cualquier límite de edad.
El debate también pone en evidencia las limitaciones de la Unión Europea para regular a las grandes empresas tecnológicas. Aunque la Ley de Servicios Digitales (DSA) obliga a las plataformas a mitigar riesgos sistémicos y proteger a los menores, su implementación ha sido insuficiente, lo que ha frustrado a los Estados miembros. Esta falta de resultados ha impulsado propuestas más radicales, como las prohibiciones, mientras las grandes plataformas (en su mayoría estadounidenses) critican las regulaciones europeas como ataques a la libertad de expresión.En el fondo, la discusión revela una tensión más amplia entre la protección de los menores, la soberanía digital europea y el poder de las grandes tecnológicas. Algunos expertos proponen que la UE invierta en alternativas propias a las redes sociales dominadas por empresas extranjeras, para crear un ecosistema digital alineado con sus valores y normas. Así, el debate sobre prohibir las redes sociales a menores no solo es una cuestión de edad, sino una disputa política, tecnológica y cultural sobre quién controla el espacio digital y cómo se debe regular.
Referencia:
Vohra, A. (2026, Febrero 7). Europa prepara prohibiciones de redes sociales a menores. dw.com. https://www.dw.com/es/los-pa%C3%ADses-europeos-preparan-prohibici%C3%B3n-de-redes-sociales-a-menores/a-75853073
