Japón detuvo a un pesquero chino que navegaba dentro de su zona económica exclusiva en el mar de China Oriental y arrestó a su capitán por negarse a someterse a una inspección oficial. El incidente, ocurrido a unos 170 kilómetros al suroeste de la isla de Meshima (prefectura de Nagasaki), marca el primer arresto de este tipo desde 2022. Según la Agencia de Pesca japonesa, el capitán (un ciudadano chino de 47 años) intentó eludir el control tras recibir la orden de detenerse, lo que motivó la intervención de las autoridades. El buque transportaba a otros diez tripulantes, cuya situación no ha sido detallada.
El episodio añade presión a unas relaciones bilaterales ya deterioradas desde que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, calificara un eventual bloqueo o invasión de Taiwán por parte de China como una “amenaza existencial” para Japón. Pekín reaccionó con dureza, congelando canales de diálogo, limitando intercambios culturales y adoptando medidas económicas, entre ellas mayores controles a la exportación de tierras raras. El nuevo incidente marítimo amenaza con profundizar la espiral de desconfianza en un contexto de creciente rivalidad estratégica en Asia oriental.
El mar de China Oriental es un espacio particularmente sensible, escenario recurrente de fricciones pesqueras y disputas territoriales, especialmente en torno a las islas Senkaku (administradas por Japón y reclamadas por China, que las denomina Diaoyu). El antecedente más grave se remonta a 2010, cuando la detención de un capitán chino tras una colisión provocó una crisis diplomática de alto nivel. Desde el punto de vista jurídico, Japón sostiene que actuó dentro de su jurisdicción en la zona económica exclusiva, mientras que China exige respeto al acuerdo pesquero bilateral y garantías para sus ciudadanos.
Más allá del incidente puntual, el caso refleja la intersección entre seguridad marítima, soberanía y competencia estratégica. Tokio ha reiterado que reforzará la vigilancia contra la pesca ilegal, mientras que Pekín defiende los derechos de sus pescadores y advierte contra aplicaciones “parciales” de la ley. En un escenario donde Taiwán y la proyección militar china ocupan el centro del debate regional, incluso disputas pesqueras pueden convertirse en catalizadores de tensiones mayores, evidenciando la fragilidad del equilibrio en Asia-Pacífico.
Referencia:
Bonet, I. (2026, Febrero 13). Japón detiene a un pesquero chino y arresta a su capitán, en medio de tensiones diplomáticas con Pekín. El País. https://elpais.com/internacional/2026-02-13/japon-detiene-a-un-pesquero-chino-y-arresta-a-su-capitan-en-medio-de-tensiones-diplomaticas-con-pekin.html#?rel=lom
