La Unión Africana impulsará ante la Organización de las Naciones Unidas una resolución para que la esclavitud transatlántica sea reconocida como el crimen más grave contra la humanidad. La iniciativa, promovida por el presidente de Ghana, John Dramani Mahama, cuenta con el respaldo de unos 40 Estados miembros y se presentará formalmente en marzo. Mahama sostiene que existe una base jurídica sólida y una “obligación moral innegable” de reconocer de manera explícita la magnitud histórica de este sistema de explotación.

La trata transatlántica de personas esclavizadas, desarrollada entre los siglos XV y XIX, es considerada por la mayoría de los historiadores como una de las mayores tragedias de la humanidad. Se estima que entre 12 y 15 millones de africanos fueron deportados hacia América, de los cuales alrededor de 10,7 millones llegaron con vida; entre 1,5 y 2 millones murieron durante la travesía. Para muchos países africanos y de la diáspora, el reconocimiento formal por parte de la ONU no sólo tendría valor simbólico, sino también implicaciones políticas en debates sobre memoria histórica, responsabilidad y posibles reparaciones.
El experto en derechos humanos Kojo Asante, del Centro para el Desarrollo Democrático de Ghana (CDD-Ghana), considera que la propuesta posee validez histórica y jurídica. Recuerda que la demanda de reconocimiento y disculpas oficiales ha sido una reivindicación sostenida durante décadas. La propia Unión Africana declaró 2025 como el “Año de la Justicia para los Africanos mediante Reparaciones”, aunque Mahama ha subrayado que el primer objetivo es el reconocimiento de la verdad histórica, dejando para una etapa posterior cualquier discusión financiera.

No obstante, la viabilidad política de la resolución enfrenta obstáculos. En algunos sectores occidentales (especialmente en Estados Unidos bajo el discurso nacionalista asociado a Donald Trump) existe resistencia a asumir responsabilidades históricas. Además, el debate incluye la corresponsabilidad de élites africanas que participaron en el comercio y la comparación con otros crímenes históricos, como el Holocausto. Para Asante, no se trata de establecer jerarquías de atrocidades, sino de reconocer el carácter inhumano y las consecuencias globales duraderas de la esclavitud transatlántica, sin perder de vista que los desafíos actuales de gobernanza y desarrollo en África dependen principalmente de sus propios líderes.
Referencia:
Cascais, A. (2026, Febrero 20). La esclavitud: ¿el mayor crimen contra la humanidad? dw.com. https://www.dw.com/es/la-esclavitud-transatl%C3%A1ntica-el-mayor-crimen-contra-la-humanidad/a-76061465
