Al menos seis vehículos policiales irrumpieron este jueves en la residencia de Sandringham, en Norfolk, donde vivía temporalmente el expríncipe Andrés de Inglaterra tras haber sido apartado de sus funciones reales. En el día de su 66º cumpleaños, los agentes procedieron a su arresto bajo sospecha de conducta inapropiada en cargo público, en el marco de las investigaciones derivadas de su relación con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein. El delito, según la legislación británica, puede acarrear desde penas de prisión de corta duración hasta cadena perpetua, dependiendo de la gravedad de los hechos.

Horas antes de la detención, el primer ministro Keir Starmer había declarado a la BBC que “nadie está por encima de la ley”. Tras el arresto, Carlos III difundió un comunicado desde el Palacio de Buckingham en el que subrayó que “la ley debe seguir su curso” y evitó hacer más comentarios. La policía de Thames Valley confirmó la detención de “un individuo de unos 60 años en Norfolk”, sin revelar su identidad, y señaló que se estaban realizando registros en Berkshire y Norfolk.
La nueva oleada de documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos habría precipitado la actuación policial. Entre los archivos figura un correo electrónico de 2010 que sugiere que Andrés habría compartido con Epstein información económica confidencial del Gobierno británico cuando ejercía como enviado especial para el Comercio Internacional, relativa a relaciones con Hong Kong o Singapur. Esa supuesta filtración constituye el núcleo de la acusación por conducta indebida en cargo público. Paralelamente, las revelaciones reavivan las denuncias sobre su presunta implicación en la red de tráfico sexual articulada por Epstein, hallado muerto en 2019 en una cárcel de Nueva York.

El hermano del rey ya había sido despojado meses atrás de sus títulos y responsabilidades institucionales en un intento de contener el daño reputacional a la Corona. En 2022 alcanzó un acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, quien lo acusó de abusos cuando era menor. Sin embargo, las medidas de ostracismo no lograron cerrar la crisis. El arresto del ciudadano Andrés Mountbatten-Windsor marca un punto de inflexión: más que la suerte individual del antiguo duque de York, lo que está en juego es la credibilidad y supervivencia institucional de la monarquía británica.

Referencia:
De Miguel, R. (2026, Febrero 19). La policía británica detiene al expríncipe Andrés por sus vínculos con el pederasta Epstein. El País. https://elpais.com/internacional/2026-02-19/la-policia-britanica-detiene-a-andres-mountbatten-windsor-por-sus-vinculos-con-el-pederasta-epstein.html
