Afganistán sigue siendo el único país que mantiene cerrada la educación secundaria y superior para niñas y mujeres.

Cinco años después de la llegada al poder de las autoridades de facto, Afganistán continúa siendo el único país del mundo donde las niñas y mujeres tienen efectivamente prohibido acceder a la educación secundaria y superior. Desde septiembre de 2021, las niñas no pueden continuar su educación formal después del sexto grado, mientras que las mujeres fueron excluidas de las universidades en diciembre de 2022. UNICEF estima que más de 2,6 millones de niñas han sido privadas de educación secundaria durante este periodo.

Educación, protección y consecuencias sociales.

La suspensión educativa representa una vulneración que trasciende el derecho al aprendizaje, pues las escuelas también proporcionan protección frente al trabajo infantil, el matrimonio precoz, la violencia y los abusos. Las restricciones afectan especialmente a las niñas que viven en condiciones de pobreza o desplazamiento. Desde 2023, más de 2,7 millones de personas han regresado a Afganistán desde Irán y Pakistán, y aproximadamente el 60% son niños y jóvenes, aumentando las necesidades educativas y sociales del país.

Menos mujeres en sectores esenciales y pérdidas económicas.

Las consecuencias también alcanzan al mercado laboral y los servicios esenciales. UNICEF advierte que Afganistán podría perder hasta 20.000 maestras y 5.400 trabajadoras de la salud para 2030. El número de maestras de educación básica ya disminuyó más de 9%, de unas 73.000 en 2022 a aproximadamente 66.000 en 2024. Asimismo, la participación femenina en la administración pública cayó de 21% a 17,7% entre 2023 y 2025. Las restricciones generan pérdidas económicas estimadas en 84 millones de dólares anuales.

Aprendizaje alternativo, pero no sustituto de la educación formal.

Pese a las restricciones, UNICEF mantiene programas educativos dentro del país. Durante 2025, más de 3,7 millones de niños matriculados en escuelas públicas recibieron apoyo educativo de emergencia, mientras 442.000 participaron en programas comunitarios, de los cuales 66% eran niñas. Además, 232 escuelas fueron construidas o rehabilitadas. Sin embargo, UNICEF advierte que estas iniciativas no sustituyen la educación secundaria y superior formal. La organización pide eliminar inmediatamente las restricciones y permitir el regreso seguro de niñas y mujeres a escuelas y universidades.

Referencia

Organización de las Naciones Unidas. (2026, 14 de agosto). Afganistán sigue siendo el único país que mantiene cerrada la educación secundaria y superior para niñas y mujeres. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2026/08/1541808