La guerra económica de Israel deja en Cisjordania tres días semanales de colegio y sueldos al 60%

La crisis educativa en Cisjordania es hoy el reflejo más visible de una asfixia financiera que va mucho más allá de las aulas. La Autoridad Nacional Palestina (ANP), creada tras los Acuerdos de Oslo, depende en gran medida de impuestos que recauda Israel y luego transfiere. Sin embargo, desde 2019 el Gobierno israelí ha retenido miles de millones de euros de esos fondos. El impulso más reciente viene del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, figura clave del gabinete de Benjamín Netanyahu, quien defiende abiertamente debilitar a la ANP hasta hacer inviable un futuro Estado palestino. El resultado no es abstracto: escuelas que solo abren tres días por semana y niños que pasan el resto del tiempo en casa.

El mecanismo es económico pero profundamente político. Israel recauda impuestos y aranceles en nombre de la ANP (porque esta no controla fronteras ni puertos) y descuenta cantidades que considera equivalentes a pagos polémicos o a supuestas responsabilidades políticas. Además, desde 2023 retiene otros fondos vinculados a Gaza. En total, la ANP atraviesa su peor crisis financiera en décadas, con una deuda que supera los 13.000 millones de euros y sin liquidez para pagar salarios completos. Los funcionarios públicos, incluidos maestros y sanitarios, cobran alrededor del 60% de su sueldo. Esa reducción explica el modelo escolar híbrido: si solo hay dinero para el 60% del salario, sólo se imparte el 60% de las clases.

En primer plano, la directora del colegio Zenabia de Nablus, Aisha al Jatib. Al fondo, desde la izquierda, Mohamed, Zeid y Ahmed, el pasado martes en Nablus.

Las consecuencias sociales son profundas. Las escuelas públicas, que atienden a casi el 80% del alumnado en Cisjordania, han visto caer el nivel académico y aumentar la desigualdad. Algunas familias con recursos migran a colegios privados que siguen operando cinco días por semana; otras no tienen alternativa. A esto se suma la pérdida masiva de empleos palestinos en Israel tras el ataque de Hamás en 2023: más de 120.000 permisos de trabajo fueron revocados, lo que eliminó de golpe una fuente esencial de ingresos que representaba casi un tercio del PIB cisjordano. La precariedad económica doméstica agrava la inestabilidad educativa.

A la presión financiera se añade la territorial. En zonas como Nablus, colonos han atacado escuelas y el Ejército israelí realiza redadas que interrumpen la actividad académica. Para docentes y estudiantes, la falta de rutina ya acumula años: cierres por la pandemia, recortes salariales y violencia intermitente. En este contexto, la educación pública no solo sufre por falta de fondos, sino por una estrategia política que combina presión económica y control territorial. La escuela, más que un espacio neutro, se ha convertido en uno de los principales escenarios donde se juega el futuro institucional palestino.

Soldados israelíes toman posiciones durante una redada en Nablus, este miércoles.

Referencia:

Pita, A. (2026, Febrero 17). La guerra económica de Israel deja en Cisjordania tres días semanales de colegio y sueldos al 60%. El País. https://elpais.com/internacional/2026-02-17/la-guerra-economica-de-israel-deja-en-cisjordania-tres-dias-semanales-de-colegio-y-sueldos-al-60.html