Jared Kushner, yerno y asesor clave de Donald Trump para Oriente Próximo, presentó en el Foro Económico de Davos un ambicioso plan para reconstruir la Franja de Gaza como un enclave turístico y financiero, comparable con Dubái o Singapur. El proyecto contempla rascacielos frente al mar, un puerto, un aeropuerto y una economía de libre mercado, todo ello planteado como una oportunidad de inversión y sin alternativa posible. La propuesta contrasta fuertemente con la realidad sobre el terreno, donde Gaza sigue siendo bombardeada, la ayuda humanitaria es limitada y continúan muriendo civiles, incluidos niños por hipotermia.

Mientras Kushner hablaba de prosperidad futura, el ejército israelí mantiene operaciones militares diarias y controla gran parte del territorio, lo que ha reducido drásticamente las zonas habitables para más de dos millones de palestinos. El plan prevé comenzar la reconstrucción únicamente en áreas “desmilitarizadas”, es decir, en regiones bajo control israelí donde vive una minoría de la población. Además, se condiciona cualquier avance a la completa desmilitarización de Hamás, convertida ahora en requisito indispensable por Estados Unidos e Israel, pese a que el movimiento islamista rechaza disolverse mientras continúe la ocupación militar.

Trump respaldó públicamente el proyecto, asegurando que Gaza será desmilitarizada, “adecuadamente gobernada” y reconstruida en coordinación con la ONU, aunque su iniciativa genera desconfianza internacional y parece competir con los mecanismos multilaterales existentes. La llamada “Junta de Paz” presentada en Davos reunió a líderes de países periféricos, pero sin la participación de las principales democracias occidentales. La ausencia de Benjamín Netanyahu, debido a la orden de arresto del Tribunal Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra, subrayó el peso jurídico y político del conflicto.

En conjunto, la noticia refleja una profunda desconexión entre el discurso de reconstrucción económica y la situación humanitaria y política de Gaza. El plan estadounidense prioriza la lógica de mercado y la seguridad militar por encima de las condiciones de vida inmediatas de la población palestina y de una solución política al conflicto. Más que un proceso de paz integral, lo planteado sugiere una reconfiguración territorial y económica impuesta, que deja abiertas interrogantes clave sobre soberanía, derechos humanos y la viabilidad real de una Gaza reconstruida bajo ocupación.
Referencia:
Rizzi, A. (2026, Enero 22). El Gobierno de Trump vende en Davos una “nueva Gaza” al estilo de Dubái. El País. https://elpais.com/internacional/2026-01-22/el-gobierno-de-trump-vende-en-davos-una-nueva-gaza-al-estilo-de-dubai.html
