La crisis de seguridad en Haití continúa agravándose debido al fortalecimiento de las pandillas, que buscan extender su influencia sobre las instituciones, la economía y la vida cotidiana de la población. Además, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que el avance de estos grupos criminales pone en riesgo el proceso democrático, incrementa la violencia y afecta especialmente a la infancia.
Las pandillas amplían su control sobre el país.
La ONU alertó que las pandillas ya no solo disputan territorios, sino que también buscan controlar rutas de transporte, el suministro de combustible, la distribución de alimentos y otros mercados ilícitos. De este modo, cada punto de control fortalece su poder económico y social. Además, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) señaló que estos grupos han diversificado sus actividades, lo que dificulta su desarticulación. Incluso, en algunas comunidades sin presencia estatal, intentan presentarse como protectores para ganar legitimidad entre la población.
El crimen organizado amenaza la seguridad y las elecciones.
Mientras Haití avanza en la preparación de elecciones tras varios años de inestabilidad política, la inseguridad continúa siendo el principal desafío. Aunque recientemente se aprobaron un decreto electoral revisado, el presupuesto para los comicios y el registro de votantes, la ONU insiste en que el proceso solo será viable si mejora la seguridad. Por ello, las autoridades consideran indispensable que las acciones contra las pandillas y la organización electoral avancen de manera paralela para evitar nuevos retrasos.
Armas, narcotráfico y redes ilícitas fortalecen a las pandillas.
Según la ONU, las organizaciones criminales reciben armas de alto poder provenientes del extranjero y utilizan Haití como punto estratégico para el almacenamiento y transporte de drogas en el Caribe. Asimismo, las redes de tráfico de migrantes conectan el país con varias naciones de la región. Por esta razón, el organismo internacional pidió fortalecer los controles fronterizos, la cooperación regional y las investigaciones financieras. Además, destacó que Haití creó unidades judiciales especializadas para combatir el lavado de dinero, la corrupción y el tráfico de armas, aunque aún requieren mayor respaldo internacional.
La infancia enfrenta las consecuencias más graves.
Los niños siguen siendo uno de los sectores más afectados por la violencia. Durante 2025, la ONU verificó 2.088 violaciones graves contra 1.661 menores, entre ellas el reclutamiento de 892 niños, el asesinato o mutilación de 620 y el secuestro de 277. Incluso, se estima que los menores podrían representar más de la mitad de los integrantes de las pandillas. Por ello, la organización insistió en ampliar los programas de protección, rehabilitación y reintegración, ya que separar a los niños de los grupos armados no garantiza su recuperación si no existen alternativas de apoyo.
Referencia.
Organización de las Naciones Unidas. (2026, 20 de Julio). Las pandillas buscan controlar las instituciones y la economía de Haití. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2026/07/1541713
