La política migratoria de Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump ha provocado una expansión sin precedentes del poder y la presencia de las agencias migratorias, especialmente el ICE y la Patrulla Fronteriza. En ciudades como Minneapolis, sus operativos se han vuelto más frecuentes, más agresivos y menos transparentes, lo que ha generado un clima de miedo e incertidumbre. Este contexto se agravó tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en menos de 20 días durante intervenciones de agentes federales, lo que desató un debate nacional sobre el uso excesivo de la fuerza y los límites del poder estatal.

El ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) opera principalmente dentro del territorio estadounidense y se encarga de investigar, detener y deportar a migrantes, además de perseguir delitos transnacionales. En cambio, la Patrulla Fronteriza pertenece a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y su función histórica es vigilar las fronteras del país. Sin embargo, bajo la administración Trump, ambas agencias han empezado a operar de manera conjunta y fuera de sus funciones tradicionales, lo que ha difuminado sus diferencias y ha ampliado su margen de actuación incluso en zonas urbanas alejadas de la frontera.

El fortalecimiento del ICE se refleja en su presupuesto récord, el aumento de personal, la expansión de centros de detención y la reducción del entrenamiento de sus agentes. Estas transformaciones han sido justificadas por el objetivo político de realizar “la mayor deportación de la historia”, pero han venido acompañadas de denuncias por abusos, detenciones arbitrarias y uso desproporcionado de la fuerza. Expertos en seguridad y migración han advertido que muchos agentes no están preparados para intervenir en protestas o contextos urbanos complejos, lo que incrementa el riesgo de violencia y errores graves.

En conjunto, el caso de Minneapolis revela algo más profundo que episodios aislados de violencia: muestra cómo la política migratoria se ha convertido en un eje de confrontación política y social, donde las agencias de seguridad actúan con poderes ampliados y controles limitados. La colaboración entre el ICE y la Patrulla Fronteriza, sumada a la militarización de sus operativos, ha transformado la gestión de la migración en un problema de seguridad nacional, con consecuencias directas para los derechos humanos, la convivencia social y la democracia estadounidense.
Referencia:
Nagovitch, P. (2026, Enero 29). ¿Qué es el ICE? ¿Y cuál es la diferencia con la Patrulla Fronteriza? Claves para entender la policía migratoria de Trump. El País US. https://elpais.com/us/migracion/2026-01-29/que-es-el-ice-y-cual-es-la-diferencia-con-la-patrulla-fronteriza-claves-para-entender-la-policia-migratoria-de-trump.html
