Aulas vacías en La Guaira: los terremotos de Venezuela dejan decenas de alumnos fallecidos y a miles sin escuela.

Una emergencia educativa entre pérdidas y desplazamientos.

Los terremotos que sacudieron Venezuela dejaron una profunda emergencia educativa en La Guaira, donde cientos de estudiantes y docentes fallecieron, resultaron heridos o perdieron sus viviendas. Según UNICEF, 432 escuelas fueron afectadas en el área metropolitana de Caracas. En La Guaira, de 316 centros educativos, 116 presentan daños: 14 colapsaron completamente, 38 tienen afectaciones medias y 86 daños menores. La crisis evidencia que reconstruir la educación implica atender tanto la infraestructura como las pérdidas humanas y emocionales.

Aprender en medio del duelo.

Ante el cierre de las escuelas, Yaraís Ballesteros convirtió su casa en Rincón de Luz, una escuela informal donde 23 niños y adolescentes, de entre cuatro y 15 años, reciben clases y encuentran un espacio para procesar lo ocurrido. La iniciativa busca responder a necesidades educativas y emocionales diferentes: algunos estudiantes perdieron familiares, viviendas o escuelas, mientras otros presentan rezagos académicos. Ballesteros destaca que después de una tragedia de esta magnitud no existe una única forma de acompañar a las infancias.

Una escuela convertida en lista de ausencias.

En el Complejo Educativo Juan José Mendoza, en Caraballeda, la dimensión de la tragedia resulta especialmente dolorosa. De los 1.000 estudiantes inscritos, 217 fallecieron, junto con 11 integrantes de la plantilla laboral. La coordinadora Madeleine Cova estima que al menos el doble podrían continuar desaparecidos, por lo que calcula una pérdida aproximada de 400 estudiantes. Los sobrevivientes también enfrentan amputaciones, desplazamientos, pérdidas familiares y afectaciones emocionales, demostrando que el terremoto continúa presente incluso después de que terminó el movimiento de la tierra.

Edificios dañados que mantienen el peligro.

La emergencia también permanece en escuelas que continúan en pie, pero representan un riesgo para estudiantes y comunidades. El Liceo Bolivariano Cruz Felipe Iriarte, que durante nueve años recibió a más de 1.000 alumnos, sufrió graves daños y nunca pudo celebrar su primera graduación de bachillerato. Algo similar ocurrió con el colegio Gabriela Mistral, cuya estructura colapsó después de 34 años de historia familiar. Aunque nadie murió dentro del plantel, su destrucción significó perder décadas de trabajo educativo y comunitario.

El riesgo de una generación sin escuela.

La reconstrucción enfrenta enormes desafíos antes del inicio del ciclo escolar previsto para el 14 de septiembre. El Colegio San José registra 150 deserciones, 13 fallecimientos, ocho de ellos docentes, y perdió cerca del 75% de su infraestructura. En el Colegio Madre Emilia, con 918 estudiantes y 67 trabajadores, una alumna y una trabajadora murieron, mientras cuatro maestras perdieron sus viviendas. La AVEC reportó 99 estudiantes fallecidos, 91 representantes y 13 trabajadores, además de 20 colegios con daños críticos y unos 4.214 estudiantes sin posibilidad de regresar a sus escuelas habituales.

Referencia

Mesones Rojo, G. (2026, 14 de Agosto). Aulas vacías en La Guaira: los terremotos de Venezuela dejan decenas de alumnos fallecidos y a miles sin escuela. EL PAÍS. https://elpais.com/america/2026-08-15/aulas-vacias-en-la-guaira-los-terremotos-de-venezuela-dejan-decenas-de-alumnos-fallecidos-y-a-miles-sin-escuela.html